Padres de Kayla Mueller, víctima de EI: «Kayla ha tocado el corazón del mundo, ese es su maravilloso legado»

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padres-de-kayla-mueller-victima-de-ei-kayla-ha-tocado-el-corazon-del-mundo-ese-es-su-maravilloso-legado-20150417Su hija, cooperante de EE.UU. murió en Siria tras ser secuestrada por los yihadistas. «Queremos que el mundo nos ayude a que las manos de Kayla sigan asistiendo a los que están sufriendo»,

señalan Carl y Marsha Mueller, a punto de participar en el Congreso #WeAreN201.

Carl y Marsha Mueller, padres de la cooperante estadounidense Kayla Jean Mueller (Prescott, Arizona, 14 de agosto de 1988-2015), víctimas directas del terror yihadista que se cobró la vida de su hija a sus jóvenes 26 años, serán una de las voces destacadas por los cristianos perseguidos que escucharemos en el I Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa Todos Somos Nazarenos #WeAreN2015, que se celebra en Madrid, organizado por MasLibres.org con el patrocinio de HO y CitizenGO, desde el Viernes 17 hasta el Domingo, día 19.

Kayla Jean Mueller, activista de derechos humanos de EEUU, comenzó a trabajar en el sur de Turquía en Diciembre de 2012, ayudando a los refugiados sirios. El 3 de Agosto de 2013, se dirigió a la ciudad siria de Aleppo con un compañero que iba a arreglar la conexión de internet del centro de operaciones de la delegación española de Médicos Sin Fronteras (MSF). El trabajo se alargó más de la cuenta y el técnico y Kayla se quedaron a dormir en el hospital por su propia seguridad. De regreso a Turquía en autobús, fue hecha prisionera por el Estado Islámico. Su acompañante fue liberado meses más tarde. Kayla fue conducida a la ciudad de Raqqa, bastión yihadista en Siria.

Desde entonces, la familia Mueller -sus padres, Carl y Marsha Mueller, y s hermano Eric- había guardado «silencio» para no obstaculizar la posible liberación de la trabajadora humanitaria. Pero el 6 de febrero de 2015, tras 18 meses de angustia,  la familia confirmó la noticia de su muerte. Según las informaciones, pereció durante los bombardeos de la aviación jordana contra objetivos yihadistas en Siria. «Tenemos el corazón roto al informar de que hemos recibido confirmación de que Kayla Jean Mueller ha perdido la vida», señalaron sus padres, Carl y Marsha Mueller, en un comunicado minutos después de que la Casa Blanca emitiera la nota. «Kayla fue una humanista devota y compasiva. Dedicó toda su joven vida a ayudar a aquellos en búsqueda de libertad, justicia y paz», agrega el escrito de los padres.

Carl y Marsha Mueller se han mostrado críticos con el gobierno de EEUU, que a diferencia de otros países occidentales, tiene como política no pagar rescates para liberar a sus ciudadanos secuestrados: «Comprendemos la política de que no se pague rescate alguno, pero por otra parte cualquier padre puede entender que uno haría cualquier cosa para traer a su hijo a casa. Y lo intentamos. Lo pedimos. Pero Washington antepone la política a las vidas de los ciudadanos estadounidenses».

Marsha aseguró que el destino de su hija estaba en manos de un poder superior.

«He visto tanta alegría en su manera de ayudar. Era algo que ella estaba llamada a hacer», «Así que hace mucho tiempo que he aceptado que no puedo controlar a mis hijos. No puedo controlar nada de esto. Yo únicamente puedo ponerla en manos de Dios y dejar que Él cuide de ella»

Su familia ha creado una Fundación llamada Kayla´s Hands (Las Manos de Kayla)  que pretende servir de homenaje a la vida de Kayla y su dedicación a servir a los demás. Estas palabras de Kayla describen perfectamente cómo era, cómo sentía, la fortaleza de sus creencias y la generosidad de su corazón:

«Yo siempre buscaré a Dios. Algunas personas encuentran a Dios en la iglesia. Algunas personas encuentran a Dios en la naturaleza. Algunas personas encuentran a Dios en el amor. Yo encuentro a Dios en el sufrimiento. He sabido desde hace algún tiempo cuál es el trabajo de mi vida: usar mis manos como herramientas para aliviar el sufrimiento».

¿Cómo era Kayla?

Kayla era amorosa, alegre, una joven llena de paz. Era devota y compasiva. Dedicó toda su joven vida a ayudar a aquellos en búsqueda de libertad, justicia y paz. Quizás no tenía suficiente poder para llegar a tanto, siendo solo una pequeña persona. 

¿No era Kayla demasiado joven para comprender verdaderamente el peligro al que se enfrentaba viajando a esa zona?

Sí, era demasiado entusiasta por su juventud y, por supuesto, seguramente un poco ingénua. Pero, ¿quién no lo es a esa edad? ¿Cuántos errores hemos cometido todos en la vida por ingenuidad y no los pudimos evitar? Lo que hizo Kayla fue marcharse a un lugar que era más peligroso que la mayoría de lugares. Y no pudo evitarlo. Ella tenía que ir allí y ayudar.

¿Era difícil retenerla?

Es que era su pasión, y no había nadie que pudiera detenerla, fueran amigos íntimos, allegados, daba igual. Ella era así. Cuando volvía a casa ya estaba pensando en ganar el suficiente dinero como para comprar otro billete de avión y regresar a trabajar ayudando a la gente. Tenía que estar ocupada en hacer algo para ayudar a los demás. Y mientras lo hacía, era feliz. Hace tiempo que acepté que no puedo tener el control sobre la vida de mis hijos. Yo solo podía rezar y ponerla en manos de Dios, pidiéndole que la protegiera.

¿Cómo supisteis que había sido capturada?

Por una llamada de teléfono, a las 5 de la mañana. Nos dijeron que había sido detenida. Ése mismo día nos dimos cuenta realmente de la gravedad de la situación.

¿Qué les dijeron sus captores?

Nos dijeron su nombre completo, nos dijeron que estaban con ella, que era su prisionera y lo que tendríamos que hacer si queríamos que regresara a casa. 

¿Pensabais que era posible su liberación?

Durante ese tiempo sentimos que realmente teníamos una oportunidad de salvar a Kayla, porque estuvimos comunicándonos con sus raptores, a diferencia de otras familias. Pero teníamos que conseguir un rescate de 6,2 millones de dólares, y eso era demasiado dinero. Era imposible reunir esa cantidad. Pero sí teníamos la sensación de que ellos querían liberar a Kayla.

¿Cómo se sobrelleva esa situación, viendo lo que les estaba pasando a los otros rehenes?

Apoyándonos en Dios, rezando para que pudiera ser liberada y no la asesinaran. No solo se llevaron a nuestra hija, sino año y medio, 18 meses de nuestra vida.

¿Hizo el gobierno de los EEUU lo suficiente para ayudarles?

Pensamos que querían ayudarnos de verdad, pero la política... Somos conscientes de la política de no pagar el rescate, pero por otro lado, cualquier persona entenderá que un padre haría cualquier cosa por llevar a su hijo a casa. Lo intentamos. Lo pedimos. Pero Washington antepone la política a las vidas de los ciudadanos estadounidenses.

¿Cómo queréis que se la recuerde?

Kayla ha tocado el corazón del mundo. El mundo llora con nosotros. El mundo se duele con nosotros. El mundo quiere ser como Kayla. Y si ese es su legado y la huella que deja en el mundo, entonces esto es una cosa maravillosa. En la carta que nos escribió decía: «He llegado a ver que hay cosas buenas en cada situación. A veces sólo tenemos que buscarlas». Pues bien, ahora eso es lo que estamos tratando de hacer. Queremos que el mundo nos ayude a permitir que las manos de Kayla sigan asistiendo a las personas que están sufriendo. Sobre todo en el pueblo sirio, que ha padecido tanto, y allí es donde el corazón de Kayla está ayudando en este momento.

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